Resumen de correspondencia de Salvany

Estado
Transcrito
Fecha
Folio1315 - 1318
From (remitente)
To (destinatario)

[1315]

Resumen.

El Sub Director de la vacuna Salvany

Participa desde Lima con fecha de 1 de octubre de 1806 y multitud de documentos, que habiendo recorrido todo el Virreinato de Santa Fe, entró en el del Perú en 9 de diciembre de 1805, viajando con la presteza, que permitía la Cordillera de los Andes en la estación más rigurosa de lluvias y nieves, falta de caminos, y la necesidad de cortar el contagio de viruelas en los más de los pueblos; por lo que, aunque recibió aviso del Virrey para que acelerase la marcha, mediante que en Lima se padecía también el contagio, no pudo llegar antes del 23 de mayo de 1806, sin embargo de haber comisionado por diferentes rumbos a dos de sus tres subalternos con el fin de abreviar.

Recorrió y cortó el contagio en las ciudades de Piura, [1315v] Lambayeque, Cajamarca, Chota, Trujillo, y muchísimos pueblos del tránsito, que visitó por sí mismo, y los subalternos comisionados incluso el betlemita Justiniano lo hicieron en otros por las diferentes rutas, que llevaban, los cuales hasta ahora no le han entregado sus estados respectivos; y dando cuenta de los que ha vacunado por sí solo en la parte del Virreinato del Perú hasta la capital, ascienden al número de 22 726.

En general se queja de la indiferencia y poca atención con que ha sido recibido en los pueblos del Virreinato del Perú, exceptuados aquellos, en que había magistrados celosos del servicio de Vuestra Majestad y del público: tales son los de Chota, Cajamarca y [1316] Trujillo, cuyos subdelegados Don Mariano de Castro, Don Joachin Miguel de Arnaco, y el intendente Don Phelipe del Risco se esmeraron en entusiasmar al pueblo y en obsequiar a la expedición: en Lambayeque, Piura, y otros pueblos la alojaron a su costa Don Josef Delgado, el Teniente Coronel Don Juan de Espinach y otros sujetos particulares; y a ellos debe cuanto se hizo y que en los seis pueblos referidos se cantase el te deum con misa solemne por la salud de Vuestra Majestad.

En todas partes dejó Salvany reglamentos para establecer Juntas Subalternas, e instruidos a los facultativos y curiosos para que continuasen las operaciones en las jurisdicciones respectivas y conservasen la vacuna; pero sabe que nada se ejecuta por no haber expedido órdenes ejecutivas el gobierno superior, y que reina el contagio de viruelas [1316v] en varios de los pueblos, que anduvo.

Se queja del mezquino recibimiento y alojamiento de la ciudad de Lima, asegurando que ninguno habría tenido a no ser por los respetos del arzobispo de Charcas, que se hallaba de tránsito para su destino; porque habiéndose propagado la vacuna en gran parte de sus moradores desde que la envió en cristales el Virrey de Buenos Aires a fines del año de 1805, declamaban contra la expedición como no necesaria. El Ayuntamiento que acaba de recibir de Vuestra Majestad grandes gracias, dejó sin comer un día a los niños, muchos otros sin pan para el desayuno, sin luz de noche, y sin muebles en una casa indecente; por lo que Salvany se quejó al Virrey, y aunque dio este jefe varias providencias, fue poco más decente el segundo alojamiento.

[1317] En el se hizo la primera vacunación general, a que asistieron solo 9 personas, por consecuencia del empeño, que se había tomado en deslucir la expedición, principalmente algunos del alto pueblo, que deseaban que solo contrajeran mérito los facultativos del país, que sin precaución ni método habían entendido la vacuna hasta el extremo de envilecerla, y de comerciar con ella; pues al arribo de Salvany se vendían públicamente cristales con el pus a precios muy subidos, y saliendo a vacunar en los pueblos comarcanos, exigían cuatro pesos por persona. De esto resultó que no habiendo producido efecto alguno la mayor parte de las operaciones, y que en otros fuese falsa la vacuna: se contagiaron los más de viruelas, y cuando llegaba Salvany a los mismos pueblos, despreciaban el específico. Resultó también que no bastando los [1317v] avisos que se daban al público designando días para vacunaciones generales, hubo alguna en que solo concurrió una persona, y en otra se vio precisado Salvany a salir por las calles con los niños, que tenían el pus en sazón, preguntando si había a quien comunicarlo para que no se le extinguiese.

Avisado el Virrey de todo, y presentado por Salvany el reglamento, dio providencia para que se estableciese la Junta Central y para que esta presentase a Salvany cierto número de personas en cada operación general; pero que nada se ha hecho para establecer las subalternas en las provincias.

El Virrey Avilés participa con fecha del mes de julio de 806 [sic] el establecimiento de la Junta Central, compuesta del Virrey presidente, del arzobispo copresidente, de un [1318] oidor vice presidente, y vocales el alcalde de primer voto, el síndico, un regidor, un canónigo, un cura, un militar, dos particulares distinguidos, dos secretarios, y dos médicos consultores; y añade que ha excitado al Ayuntamiento a que contribuya de sus propios para los pequeños gastos, que se ofrezcan.

Concluye Salvany diciendo que en 15 de octubre de 806. saldría para Charcas por Arequipa, la Paz, Oruro, Cochabamba y Potosí, comisionando a un ayudante para el Reino de Chile y al otro al Cuzco; y proponiendo lo 1° que por una orden muy severa se mande al Virrey ejecutar el reglamento aprobado por su antecesor, no solo en Lima, si también en las provincias; y lo 2° la creación de un Director o Inspector con honores del consejo y sueldo competente, que represente cuanto convenga para conservar la vacuna en los tres virreinatos [1318v] del Perú, Santa Fe y Buenos Aires: que visite uno de ellos cada trienio: que sea auxiliado por los jefes; y que las Juntas Centrales le den cuenta por bimestres de sus operaciones.

Últimamente representa los trabajos, enfermedades, y peligros, que han padecido por falta de caminos, precipicios, ríos caudalosos, despoblados, aguas, nieves, calores, hambre y sed a las veces, y siempre caminando con criaturas, y con un sueldo miserable; por lo que pide que Vuestra Majestad se sirva condecorar a los ayudantes Grajales y Lozano con los honores de Cirujanos de Cámara, y al enfermero Bolaños con los de Conserje de Palacio.

Orden al Virrey de Lima para que proteja esta expedición por todos los medios que le sean posibles.

Fecho en 20 de septiembre de 1807.